
En sus palabras, recordó la historia de la Cuenca Carbonífera, el esfuerzo de miles de trabajadores que llegaron a la región en busca de un futuro mejor y los riesgos que históricamente acompañaron a la actividad minera. También cuestionó el proceso de privatización de la década de 1990 y sostuvo que la tragedia fue consecuencia de una empresa que llegó al año 2004 en condiciones de profundo deterioro.
Álvarez señaló que, pese a las resoluciones judiciales dictadas con el paso de los años, las familias nunca sintieron que hubiera existido una verdadera reparación por la pérdida de los 14 trabajadores. "Siempre tuvimos como objetivo pedir justicia", expresó durante su intervención, al tiempo que advirtió sobre la necesidad de mantener viva la memoria para evitar que hechos similares vuelvan a repetirse.
El hijo del trabajador fallecido también evocó aquella madrugada del 14 de junio de 2004, recordando la angustia vivida por familiares y vecinos mientras esperaban noticias en las inmediaciones de la mina. La imagen de los rescatistas, los trabajadores que lograban salir a la superficie y la incertidumbre de aquellas horas permanecen, según describió, imborrables para quienes atravesaron la tragedia.
Finalmente, destacó que uno de los principales compromisos asumidos por los familiares ha sido transmitir la historia a las nuevas generaciones. "Queremos que los jóvenes conozcan lo que ocurrió, que sepan por qué luchamos y que estén atentos para que una tragedia como esta nunca vuelva a repetirse", señaló.
Sus palabras fueron acompañadas por un respetuoso silencio y un prolongado aplauso de los presentes, en uno de los momentos más emotivos del acto conmemorativo realizado en la Plaza del Minero.
TiempoSur